Uno de los comentarios más comunes que escuchamos de muchos jóvenes incluyendo algunos católicos, y que frecuentemente usan para evitar que se les hable de Dios y de la Iglesia es: Pero si los sacerdotes son igual o más pecadores que yo, ¿por qué voy a escuchar lo que alguien como el me aconseja?.Y en realidad, tienes razón amigo lector, el sacerdote, pastor o guía espiritual de cualquier religión o creencia en este mundo es un ser humano como todos nosotros, con defectos y virtudes, con errores y aciertos, con malicias y bondades.
Incluso, aquel que decide libremente poner su vida al servicio de Dios y de sus semejantes, estará sin duda mayormente expuesto a las tentaciones del demonio.
Si ya sabíamos que el sacerdote es un humano igual que todos, ¿por qué se nos habrá ocurrido pensar que no puede cometer errores? . . . ¿Por qué se nos habrá ocurrido juzgarlos con mayor rigor? . . .
Es cierto, y es también una lástima que muchos sacerdotes de diversas creencias y religiones en el mundo han obrado mal a través de los tiempos y en la actualidad, pero . . . ¿Tu a quién sigues? . . . ¿Al sacerdote de tu comunidad, o a Cristo? . . . ¿Al pastor de tu iglesia o a Dios? . . .
Es un error poner nuestra fe y nuestra confianza espiritual en otro ser humano, cuando se trata de nuestra vida espiritual nuestra única roca debe ser Cristo. Y más aun, cuando observes que el guía, pastor o sacerdote está cometiendo errores, nuestro deber es pedirle a Dios con humildad por la fortaleza y fe de nuestro guía.
No nos desanimemos cuando a nuestros oídos lleguen historias de hombres y mujeres consagrados que han errado, las trampas del demonio a los que desean acercarse más y servir a Cristo son en verdad maquinadas con inteligencia y dolo, más aun, es en esos momentos cuando nosotros debiéramos aumentar más la fe.
Muchos jóvenes quisieran encontrar en los pastores, guías y sacerdotes a verdaderos hombres santos, y seguramente los hay, pero también muchas personas a nuestro alrededor sin pensarlo esperan actitudes santas de nosotros, y ¿Cómo les respondemos?




