El mal existe

El demonio es un espíritu angélico deformado, sigue siendo un ángel creado por Dios pero su inteligencia y sobre todo su voluntad son las que se han degradado.

Él, cómo ser libre e inteligente, fué el que tomó la desición de apartarse de la luz y de la verdad y por lo tanto optó por tener un destino lejos de Dios y en guerra con el.

Aquí cabe destacar que, Dios, en su infinita sabiduría creó las entidades angélicas con libertad y con voluntad, de tal forma que ellos tienen la capacidad de elección.

Si de Dios proviene toda virtud y bendición, ¿Qué podríamos esperar de aquel que ha decidido estar lejos de el?

En el complejo y maravilloso plan de Dios para el Universo, su sabiduría permite la existencia del demonio, por que incluso de el mal que existe, la humanidad puede obtener cosas buenas y bienes espirituales.

¿A qué se refiere esto? La enfermedad, el dolor, el sufrimiento y muchos otros males pueden ser para nosotros cosas que, o nos hacen acercarnos más a Dios, o, equivocadamente nos hacen renegar de el.

Lo cierto, es que el sufrimiento purifica el espíritu y santifica a la persona que lo padece, eliminemos la idea equivocada de que el sufrimiento es un castigo de Dios, pues en un concepto católico-cristiano Dios no tiene una función punitiva o de castigo, sino de amor, justicia y verdad.

Bajo tal concepto, podemos determinar que muchos de los males que le suceden a la humanidad, son derivados de la ausencia de Dios en sus decisiones, en sus pensamientos, en sus actos, y en su vida.

Si tenemos todo tipo de males entre nosotros, ha sido por libre elección de querer apartarnos de Dios y de su suprema y bendita ley, o dicho de otra forma, nosotros mismos hemos dejado que los males entren en la sociedad y en nuestras vidas con estilos y formas de vida completamente degradadas.

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